El vidrio es un material que independientemente de la cantidad de veces que se recicle, mantiene el 100% de las propiedades iniciales.
Para lograr alcanzar un proceso de reciclaje de vidrio lo más óptimo posible, es importante saber, qué y cómo debe depositarse este material en los contenedores verdes, ya que no todo se puede reciclar. Hay objetos cuya composición es distinta al vidrio y puede resultar perjudicial para el proceso de reciclaje de nuevos envases.
Antes de volver a tener tantas vidas útiles como se le quiera dar el vidrio, este material pasa por una serie de fases:
El vidrio recogido en los contenedores se transforma en calcín, pequeños fragmentos de vidrio limpio y triturado que se utilizan como materia prima para fabricar nuevos envases.
Este material entra en los hornos de las fábricas vidrieras, donde se funde a altas temperaturas. Después, el vidrio fundido se moldea para crear nuevas botellas y tarros. Los envases pasan por un proceso de enfriamiento controlado, controles de calidad y pruebas de resistencia antes de volver a utilizarse.
Una de las grandes ventajas del vidrio es que puede reciclarse muchas veces sin perder sus propiedades, siempre que se separe correctamente y no se mezcle con otros materiales.
Reciclar vidrio permite fabricar nuevos envases reduciendo el uso de materias primas naturales, como arena, sosa y caliza. Además, el vidrio reciclado necesita menos temperatura para fundirse, lo que ayuda a ahorrar energía y reducir emisiones.
El vidrio reciclado funde a menor temperatura que las materias primas originales, por lo que el proceso necesita menos energía.
Al necesitar menos energía y menos extracción de materias primas, se reducen las emisiones asociadas a la fabricación y al transporte.
Cada envase reciclado ayuda a reducir la necesidad de extraer nuevas materias primas de la naturaleza.
El vidrio puede reciclarse muchas veces manteniendo sus propiedades, siempre que se deposite correctamente en el contenedor verde.