El residuo de envase es todo envase —o material que forma parte del envase— del que su poseedor se desprende o tiene obligación de desprenderse.
Dentro de este grupo, los envases ligeros son los de baja relación peso/volumen: botellas y botes de plástico, film, latas, briks y otros envases mixtos.
El papel y el cartón depositados en el contenedor azul se recogen y se transportan a plantas de tratamiento, donde se clasifican y se eliminan los materiales que no corresponden, como plásticos, grapas, cintas adhesivas u otros residuos.
Después, el papel y el cartón se trituran y se mezclan con agua para obtener una pasta de papel. Esta pasta se limpia, se prensa y se seca hasta formar nuevas láminas o bobinas.
Finalmente, el material reciclado se utiliza para fabricar nuevos productos, como cajas de cartón, bolsas de papel, cuadernos, papel de embalaje, hueveras o nuevos envases de cartón.
Reciclar papel y cartón ayuda a reducir el consumo de recursos naturales, ahorrar energía y disminuir la cantidad de residuos que acaban en el contenedor de resto. Además, permite dar una nueva vida a materiales que pueden volver a utilizarse en la fabricación de nuevos productos.
El reciclaje reduce la necesidad de utilizar nuevas materias primas para fabricar papel y cartón.
Fabricar productos con papel y cartón reciclado puede requerir menos energía y agua que producirlos desde materias primas nuevas.
Separar correctamente el papel y el cartón evita que materiales aprovechables acaben mezclados con la basura común.
El papel y el cartón reciclados vuelven al ciclo productivo y se convierten en nuevos productos útiles.
Cuanto más limpio, seco y bien separado esté el papel y el cartón, mejor será el material obtenido para fabricar nuevos productos.